Buscar libros sáficos y encontrarse una y otra vez con historias románticas puede llevarnos a una conclusión bastante injusta: que una historia protagonizada por mujeres que aman a mujeres tiene que girar necesariamente alrededor de una relación amorosa.
Y no.
Puede haber romance, claro. Puede incluso ser el centro de la historia. Pero también puede haber un cadáver, una nave espacial, una investigación policial, una guerra, una conspiración, una familia desastrosa, una amenaza que resolver o una protagonista que tiene problemas bastante más urgentes que averiguar quién le gusta.
Los libros sáficos no son un género literario cerrado. Y probablemente ahí esté una de las cosas más interesantes de empezar a buscarlos.
¿Qué significa que un libro sea sáfico?
La palabra sáfico procede de Safo de Lesbos, la poeta griega cuya obra ha quedado históricamente vinculada al deseo y al amor entre mujeres.
Con el tiempo, el término ha adquirido un uso mucho más amplio y hoy se utiliza habitualmente para hablar de historias, personajes, relaciones o experiencias afectivas y sexuales entre mujeres.
Cuando hablamos de libros sáficos, por tanto, no estamos hablando necesariamente de un género como podrían ser la novela negra, la fantasía o la ciencia ficción.
Estamos hablando de otra cosa.
De libros en los que las relaciones entre mujeres, las protagonistas sáficas o determinadas experiencias vinculadas a ellas tienen un peso significativo dentro de la historia.
Y eso permite algo muy importante: que esas historias puedan existir prácticamente dentro de cualquier género.
Un libro sáfico no tiene por qué ser una novela romántica
Quizá sea una de las asociaciones más inmediatas.
Buscas libros sáficos y aparecen romances.
Muchos romances.
Y no hay absolutamente nada malo en ello. La novela romántica ha sido y sigue siendo uno de los espacios en los que las relaciones entre mujeres han encontrado una presencia cada vez mayor.
El problema aparece cuando confundimos una parte de la literatura sáfica con toda la literatura sáfica.
Porque una protagonista puede enamorarse de otra mujer y, al mismo tiempo, estar intentando descubrir quién ha cometido un asesinato.
Puede tener novia mientras trata de sobrevivir en un mundo que se está desmoronando.
Puede formar parte de una historia de ciencia ficción, protagonizar una intriga política, enfrentarse a un conflicto familiar o tomar decisiones moralmente cuestionables.
Puede incluso pasar gran parte de la novela sin enamorarse de nadie.
Que un personaje sea lesbiana, bisexual o tenga relaciones con otras mujeres no debería condenarlo narrativamente a existir únicamente dentro de una trama romántica.
Y cuanto más amplia sea la oferta de libros sáficos, más posibilidades tenemos también de encontrar personajes femeninos complejos a los que les ocurran muchas más cosas además de enamorarse.
Libros sáficos de suspense y thriller
Personalmente, aquí empieza una de las combinaciones que más me interesan.
Porque colocar personajes y relaciones sáficas dentro del suspense permite que la orientación sexual de una protagonista forme parte de quién es sin tener que convertirse necesariamente en el conflicto principal de la novela.
Hay secretos.
Investigaciones.
Mentiras.
Personajes que saben más de lo que cuentan.
Relaciones en las que no sabemos muy bien de quién fiarnos.
Y, si además existe tensión romántica o sexual entre dos personajes, esta puede convertirse en una capa más del conflicto sin apropiarse de toda la historia.
Ahí encontramos una diferencia que me parece importante: una novela puede contener una historia de amor entre mujeres sin ser exclusivamente una novela romántica.
Y sí, algunas lectoras queremos exactamente eso.
También hay fantasía y ciencia ficción sáfica
La fantasía y la ciencia ficción ofrecen otra posibilidad especialmente interesante: construir mundos en los que las relaciones entre mujeres puedan desarrollarse bajo reglas completamente diferentes a las del nuestro.
Reinos, futuros posibles, sociedades alternativas, criaturas fantásticas, distopías, tecnología, viajes espaciales…
La presencia de personajes sáficos no obliga a que la historia trate sobre su orientación.
Puede sencillamente formar parte del personaje.
Y esto abre una puerta enorme a quienes buscan libros sáficos de fantasía o libros sáficos de ciencia ficción pero no necesariamente quieren leer una historia cuyo argumento principal sea una relación sentimental.
La representación también puede consistir en permitir que una mujer salve el mundo, lo destruya o se convierta en la villana mientras, casualmente, le gustan las mujeres.
Francamente, agradezco las tres opciones.
Novela histórica sáfica: cuando contar la historia también implica mirar lo que se silenció
La ficción histórica plantea otro terreno especialmente interesante.
Las mujeres que amaron a otras mujeres no aparecieron de repente en el siglo XXI.
Existieron siempre.
Lo que ha cambiado es la posibilidad de nombrarlas, documentarlas y contar sus historias.
Por eso la novela histórica sáfica puede acercarse a relaciones que tuvieron que desarrollarse bajo códigos sociales, silencios y circunstancias muy diferentes a las actuales.
En estos libros, el contexto histórico puede tener un peso decisivo, pero seguimos encontrándonos con algo que no debería sorprendernos: personajes que son mucho más que su orientación sexual.
¿Y la erótica sáfica?
También existe. Naturalmente.
Y tampoco debería resultar extraordinario.
La sexualidad forma parte de muchos personajes y de muchas historias, y la literatura protagonizada por mujeres que desean a otras mujeres no tiene por qué mantenerse al margen.
La diferencia, como ocurre en cualquier otro tipo de literatura, estará en qué pretende contar el libro, cómo construye a sus personajes y qué papel ocupa el sexo dentro de la narración.
Puede ser el centro.
Puede ser una parte.
O puede no aparecer en absoluto.
Lo importante vuelve a ser lo mismo: “sáfico” no describe por sí solo el género, el tono ni el contenido de un libro.
Entonces, ¿qué tienen en común los libros sáficos?
Probablemente menos cosas de las que parece.
Y eso es una buena noticia.
Dos libros pueden considerarse sáficos y no parecerse absolutamente en nada.
Uno puede ser ligero y otro oscurísimo.
Uno puede centrarse en una relación sentimental y otro utilizar el romance únicamente como trama secundaria.
Uno puede transcurrir en nuestro mundo y otro a miles de años luz.
Uno puede hablar de descubrimiento e identidad y otro presentar una protagonista cuya orientación sexual está completamente asumida desde la primera página y no requiere ninguna explicación.
Precisamente por eso reducir los libros sáficos a una única clase de historia termina empobreciendo un territorio literario que puede ser muchísimo más amplio.
La orientación sexual no tiene que ser siempre el conflicto
Durante mucho tiempo, buena parte de las historias con personajes LGBT estuvieron estrechamente vinculadas al descubrimiento de la identidad, la aceptación, el rechazo social o la necesidad de ocultarse.
Son historias necesarias y siguen existiendo razones para contarlas.
Pero no tienen que ser las únicas.
También podemos querer leer sobre una mujer lesbiana cuyo gran problema sea que alguien intenta asesinarla.
O que ha cometido un error monumental.
O que tiene que encontrar a una persona desaparecida.
O que dirige una empresa.
O que está investigando algo que sería mejor dejar quieto.
O que se ha despertado dentro de una nave espacial sin recordar cómo llegó hasta allí.
Que además se enamore de una mujer puede importar muchísimo.
Pero no tiene por qué ser lo único que importe.
Por qué cada vez tiene menos sentido hablar de un único tipo de “libro sáfico”
Quizá el verdadero avance no consista solamente en que haya más libros con protagonistas que aman a otras mujeres.
También consiste en que podamos encontrarlas en historias completamente diferentes.
El panorama literario especializado ya distingue desde hace años entre ficción lésbica, romance, misterio, poesía y otras formas y géneros, una diversidad que sigue ampliándose. :chatgpt-content-reference{index=»0″}
Porque la representación se vuelve mucho más interesante cuando deja de exigir a todos los personajes que cuenten la misma historia.
No todas las mujeres viven igual.
No todas aman igual.
No todas tienen los mismos conflictos.
Y sus personajes tampoco deberían tenerlos.
Buscar libros sáficos es empezar a abrir puertas
Por eso, si has llegado hasta aquí buscando libros sáficos, quizá la pregunta no sea únicamente qué títulos deberías leer.
Quizá primero merezca la pena preguntarse qué te apetece leer.
¿Romance?
¿Suspense?
¿Thriller?
¿Ciencia ficción?
¿Fantasía?
¿Novela histórica?
¿Erótica?
¿Una historia contemporánea?
Porque añadir personajes sáficos a todos esos géneros no crea un único tipo de literatura.
Crea posibilidades.
Y posiblemente ahí esté lo interesante.
Que llegue un momento en el que no tengamos que escoger entre encontrar una buena historia y encontrar personajes en los que reconocernos.
Podamos simplemente pedir ambas cosas.
En Literatura Lésbica seguiré hablando de libros, autoras, personajes y maneras diferentes de contar historias protagonizadas por mujeres que aman a mujeres. Algunas pasarán por el romance. Otras se meterán de lleno en sitios bastante menos tranquilos.
Personalmente, espero encontrar muchas de las segundas.

