Los inicios siempre son duros. Que gran frase hecha realidad. Nunca pensé en mi futuro, ni como escritora ni como mujer. La vida consistía en seguir la corriente de aquellos que me rodeaban. Pasar desapercibida entre estridencias e incoherencias que la sociedad dábamos como algo “normal” y común, actitud incuestionable hasta que por fin decides poner tu propio cerebro a funcionar. ¡Qué triste!
Y es en ese momento cuando escuchas un clic en tu cabeza que te dice ¿Qué estás haciendo? Pues así empezó todo, con esa cuestión tan sencilla que pone tu vida patas arriba y que te atrapa de tal manera que a partir de entonces decides vivir la vida en puntos suspensivos…

